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sábado, 8 de enero de 2011

Concepto de signo de Saussure (1916)



Según Saussure (1857-1913) el signo lingüístico está constituido por un concepto (significado) y una imagen acústica (significante). Esta unión está dada arbitrariamente y por una convención social. 

Ambas “caras” de esta entidad serían psíquicas ya que con “imagen acústica” Saussure no se refiere sólo al sonido del signo pronunciado, sino que a la imagen acústica mental que se tiene de este sonido. Para ejemplificar lo anterior, Saussure emplea la palabra “árbol”. El concepto evocado por esta palabra sería su significado y el conjunto de fonemas que la componen sería su significante. Cabe hacer notar que esta definición deja fuera el “objeto real” representado por este signo y también deja fuera la secuencia de sonidos físicos que lo refiere. 

Para Saussure (2003) las dos características principales del signo lingüístico son su arbitrariedad y linealidad del significante

El signo es arbitrario debido a que no hay vínculo natural entre significante y significado; esta combinación se da por un acuerdo social. Saussure ejemplifica esto con el signo “hermana”; en la combinación de sonidos que constituye este signo no hay algo que lo ligue con la idea de hermana. Así mismo, los demás signos de la lengua serían arbitrarios e inmotivados. Ni siquiera las onomatopeyas serían motivadas ya que éstas “no solamente son poco numerosas, sino que su elección es ya en cierta medida arbitraria, porque no son más que la imitación aproximativa y ya semiconvencional de ciertos ruidos” (Saussure, 2003:106).

Pese a su arbitrariedad, el signo no puede ser cambiado por un individuo a voluntad (inmutabilidad), pero sí es susceptible de modificaciones a través del tiempo siempre y cuando éstas también se presenten como un acuerdo social (mutabilidad). En otras palabras, el signo lingüístico es mutable e inmutable a la vez. Esta aparente contradicción no es tal si se considera que aquí se está hablando de dos tipos de cambio distintos. El signo lingüístico es inmutable si se considera el cambio como algo general, súbito y motivado a voluntad. Sin embargo, si se entiende el cambio como una “alteración” sí se puede hablar de que el signo es mutable. Cabe destacar que una alteración no es un cambio general, sino que sólo un desplazamiento del valor relativo del mismo. 

La linealidad del significante se debe a que éste está compuesto por fonemas los cuales se agrupan necesariamente en secuencias lineales, es decir, uno tras de otro. Saussure sostiene que esta característica fundamental pasa muchas veces desapercibida por ser tan evidente, pero en la encadenación de los significantes se basan otros principios fundantes de la teoría lingüística Saussureana como las relaciones sintagmáticas.

Referencias:

Saussure, F. (2003). Curso de lingüística general. Buenos Aires: Losada.

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